domingo, 24 de mayo de 2009

Gracias Perotti, gracias Sevilla

El Sevilla se jugaba 'lo suyo'. El objetivo que se propuso a principio de temporada. 3 puntos valían para ser terceros matemáticamente y disfrutar un año más de la Champions League, y encima en el bombo de los grandes. Y así fue.

El Sevilla empezó una primera parte con ocasiones que llegaron pero no del todo claras. El Depor dominó más en el centro del campo y tuvo más llegada. Un remate de cabeza de Duscher qué sacó Aranzubia a córner y otro de Luis Fabiano que se fue a saque de puerta fueron las ocasiones más claras para el Sevilla. Pero en la segunda parte, Jiménez cambiaría a Perotti por un Capel que no tenía su día, y Perotti revolucionó el partido. El Sevilla empezó a tener ese control en el centro del campo, ese toque, esa chispa en las bandas, esa llegada y ese 'Uy' porque la jugada casi acababa en gol. Pero era el minuto 89 y todavía no llegaba el gol. Y apareció Adriano, que se fue del defensor y en el borde del área grande picó un balón que Perotti remató de cabeza a placer. Era el éxtasis. Todos se echaron encima de Perotti. El objetivo estaba cumplido.

Final del partido. Llega la fiesta: los jugadores son iluminados mientras lo celebran y la afición canta el himno a la vez que un foco que decía 'Champions sí o sí' alumbraba las gradas. Y para culminar la faena, fuegos artificiales y Jiménez manteado. Este equipo tiene futuro.

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